Al lo largo de mi posgrado como científico computacional, me tocó explorar terrenos de la programación, para mí, casi inexplorados hasta ese entonces. Las simulaciones MonteCarlo, los Métodos Ab-Initio y la programación en paralelo se convirtieron en el pan de cada día por aquellos años. El ForTran y el C++ se abren paso en los discos rígidos de las máquinas, y la precisión numérica y la potencia de cálculo se vuelven factores críticos. Era la época en la que la caché del procesador me preocupaba más que la placa de video.
Calculos ejecutados en entornos como Quantum Espresso, requieren semanas de cómputos para dar resultados precisos.
Otros 'toolkits' como Geant4 permiten ver imágenes tridimensionales de los que se está calculando.

